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The Promise of a King | Steve Bice | Luke 1:26-38

December 16, 2018 Speaker: Steve Bice Series: The Gospel According to Luke

Topic: Advent Scripture: Luke 1:26–1:38

“In the sixth month the angel Gabriel was sent from God to a city of Galilee named Nazareth, to a virgin betrothed to a man whose name was Joseph, of the house of David. And the virgin’s name was Mary. And he came to her and said, “Greetings, O favored one, the Lord is with you!” But she was greatly troubled at the saying, and tried to discern what sort of greeting this might be. And the angel said to her, “Do not be afraid, Mary, for you have found favor with God. And behold, you will conceive in your womb and bear a son, and you shall call his name Jesus. He will be great and will be called the Son of the Most High. And the Lord God will give to him the throne of his father David, and he will reign over the house of Jacob forever, and of his kingdom there will be no end.” And Mary said to the angel, “How will this be, since I am a virgin?” And the angel answered her, “The Holy Spirit will come upon you, and the power of the Most High will overshadow you; therefore the child to be born will be called holy—the Son of God. And behold, your relative Elizabeth in her old age has also conceived a son, and this is the sixth month with her who was called barren. For nothing will be impossible with God.” And Mary said, “Behold, I am the servant of the Lord; let it be to me according to your word.” And the angel departed from her.” (Luke 1:26–38 ESV)

 

“Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María. Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres. Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta. Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin. Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón. Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios. Y he aquí tu parienta Elisabet, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril; porque nada hay imposible para Dios. Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia.” (Luke 1:26–38 RVR60)